9 de octubre de 2020

2010-2019: Los actores de la Década

Tras el repaso a los directores de la década toca destacar a los actores y actrices que se han puesto en la piel de los personajes más importantes de los últimos 10 años. Ellos son en muchas ocasiones el principal atractivo de una película, por lo que el buen ojo que tengan para seleccionar sus papeles afectará a la imagen que los espectadores acaben teniendo sobre ellos. Aunque he tenido que dejar fuera actores bien conocidos que han destacado estos años como Daniel Day-Lewis, Willem Dafoe, Jesse Eisenberg, Chris Pratt, Viola Davis, Melissa McCarthy, Mahershala Ali, Adam Driver, Natalie Portman, Michael B. Jordan, Tom Holland, Mark Rylance, Mads Mikkelsen, Marion Cotillard, Robert Downey Jr., Meryl Streep, Sam Rockwell, Alicia Vikander, Samuel L. Jackson, Charlie Hunnam, Tilda Swinton, Tom Hanks, Octavia Spencer, Brie Larson, Chris Evans, Ricardo Darín, Oscar Isaac, Margot Robbie, Lupita Nyong'o, Chris Pine, Tom Hiddleston, Timothée Chalamet, Sandra Bullock, Antonio de la Torre, Michael Shannon, Joel Edgerton o Christoph Waltz; al final considero que los nombres elegidos son los que han tenido más relevancia en premios, taquillazos, prestigio o popularidad.


Jennifer Lawrence

Posiblemente esta joven nacida en el 90 sea la estrella emergente más importante de la década. Pese a su edad, la fuerza y madurez que suelen presentar sus personajes han sido el reflejo en el que se han visto reflejados multitud de espectadores a lo largo de una trayectoria apabullante.
En su año de debut en la gran pantalla ya ganó el premio Marcello Mastroianni en el Festival de Venecia con Lejos de la tierra quemada (2008), pero cuando realmente llamó la atención de los aficionados al cine fue con Winter's Bone (2010), un drama independiente que la llevó directamente a los Óscar. Su nominación fue la primera de las cuatro que recibiría durante la década, correspondiendo las tres siguientes a las tres películas en las que coincidió con David O. Russell como director: El lado bueno de las cosas (2012), La gran estafa americana (2013) y Joy (2015). Con la primera de ellas se llevó el galardón a su casa y con 22 años se convirtió en la segunda actriz más joven en ganarlo tras Marlee Matlin por Hijos de un dios menor (1986). Además, con la última nominación se convirtió en la actriz más joven en optar en cuatro ocasiones a la estatuilla dorada.

La primera de esas nominaciones le permitió entrar en su primera película de gran presupuesto, X-Men: Primera generación (2011), donde encarnaría a Mística, papel que mantendría en las tres siguientes partes de la saga de superhéroes —X-Men: Días del futuro pasado (2014), X-Men: Apocalipsis (2016) y X-Men: Fénix Oscura (2019)—. Pero si una franquicia la ha encumbrado como una de las actrices de la década es la saga de ciencia-ficción Los juegos del hambre, que con cuatro películas —Los juegos del hambre (2012), Los juegos del hambre: En llamas (2013), Los juegos del hambre: Sinsajo. Parte 1 (2014) y Los juegos del hambre: Sinsajo. Parte 2 (2015)—la han convertido en una de las actrices más poderosas de Hollywood.

Entre su papel en la saga de mutantes y su icónico rol de Katniss Everdeen la actriz también estrenó 4 películas poco conocidas de su filmografía: dos olvidables películas de terror que habían sido rodadas antes de ser nominada al Óscar —La casa al final de la calle (2012) y Devil You Know (2012)— y dos películas independientes más que interesantes; Como locos (2011) —una película romántica de corte indie que recomendé en su día— y El castor (2011) —tercera película de Jodie Foster como directora que cuenta con Mel Gibson como protagonista—.

Esos títulos en sus inicios no fueron relevantes en su filmografía, pero una vez alcanzado el éxito Jennifer Lawrence también ha tenido durante  esta década películas que no tuvieron la repercusión que se esperaba de ellas. El romance histórico que protagonizaba junto a Bradley Cooper en Serena (2014) pasó sin pena ni gloria por las salas de todo el mundo y la entretenida superproducción Passengers (2016), pese a hacer buena taquilla, no recaudó lo esperado ni apasionó a los espectadores. Tampoco fue muy rentable Gorrión rojo (2018) pese a ser una estimable cinta de espías a la vieja usanza, y su película Madre! (2017) del controvertido Darren Aronofsky, dividió a crítica y público con su arriesgada propuesta, pero demostró que la joven actriz es capaz de apostar por películas de corte más artístico entre tanto taquillazo de Hollywood.



Bradley Cooper

Al hablar de Jennifer Lawrence es inevitable hablar de su compañero Bradley Cooper, con el que ha compartido pantalla en cuatro ocasiones durante esta décadaEl lado bueno de las cosas (2012), La gran estafa americana (2013)Serena (2014) y Joy (2015). Por las dos primeras fue nominado a la estatuilla dorada como actor principal y actor secundario respectivamente, oportunidad que repetiría en dos ocasiones más con El Francotirador (2014) y Ha nacido una estrella (2019).
Pero llegar a la alfombra roja le llevó bastante más tiempo que a su compañera, ya que los primeros años de su carrera se limitaron a series de TV y papeles secundarios en comedias románticas. Tuvo que llegar el bombazo de Resacón en Las Vegas (2009) para que todas las miradas se centraran en él. El éxito de crítica y público que tuvo esta comedia sobre un grupo de amigos que tratan de recordar lo que hicieron durante una despedida de soltero catapultó a la fama a sus protagonistas, pero sin duda fue él quien dio el mayor impulso a su carrera en Hollywood. 

Desde ese momento su cara empezó a ser común en las salas de cine. Además de dos taquilleras secuelas de la cinta que le llevo al éxito —Resacón 2, ¡ahora en Tailandia! (2011) y R3sacón (2013)—, y de las películas en la que compartió pantalla con Lawrence, entre sus primeros papeles de la década se le pudo ver como el popular Phoenix en El equipo A (2010), que intentó llevar a la gran pantalla el éxito televisivo de los 80; fue el interés romántico de Julia Roberts en Historias de San Valentín (2010), una comedia de historias cruzadas; protagonizó el efectivo thriller Sin Límites (2011) e interpretó a un policía en el intenso drama independiente Cruce de caminos (2012).

Aunque en 2014 estrenó su mayor fracaso, Serena, también fue uno de sus años más importantes. Por un lado, debido a su papel en la 34ª película de Clint Eastwood, El Francotirador, que le proporcionó su tercera nominación al Óscar y le convirtió en el protagonista de la película bélica más taquillera de la historia (sobre el famoso bebé de plástico no nos vamos a pronunciar). Y por otro por su incorporación al Universo Marvel doblando al mapache Rocket en Guardianes de la galaxia (2014) —una de las mejores películas de la franquicia—, tarea que repetiría en Guardianes de la galaxia Vol. 2 (2017), Vengadores: Infinity War (2018) y Vengadores: Endgame (2018).   

Posteriormente volvería a ponerse en las manos de Clint Eastwood en la discreta Mula (2019) y de Todd Phillips en la entretenida Juego de armas (2016), directores de los que aprendió para enfrentarse a su primera película como director, Ha nacido una estrella (2019). La cuarta versión que se realizaba de la historia del veterano que apadrina a una joven promesa, que en esta ocasión interpretó junto a Lady Gaga, fue otro gran éxito de taquilla y acabó con ocho nominaciones a los Óscar, lo que demuestran que tropezones como Fuga explosiva (2012), El ladrón de palabras (2012), Una buena receta (2015) o Aloha (2015) no enturbian un futuro prometedor.



Emma Stone 

Emma Stone demostró la vis cómica que tenía desde sus primeros trabajos. Su debut en el cine fue en la exitosa comedia sobre la adolescencia Supersalidos (2007), confirmó su talento para el género en Bienvenidos a Zombieland (2009) y alcanzó su reconocimiento en el género con la divertida Rumores y mentiras (2010), papel por el que estuvo nominada al globo de Oro.
Desde entonces ha ido plagando su carrera de papeles cómicos en películas de todo tipo: tuvo un papel secundario en Con derecho a roce (2011); fue el interés amoroso de su mejor partenaire en pantalla —Ryan Gosling— en la estupenda Crazy, Stupid, Love (2011); dobló al personaje de la hija en la cinta animada The Croods (2013); apareció en uno de los capítulos de la vulgar Movie 43 (2013); protagonizó las sofisticadas comedias de Woody Allen Magia a la luz de la luna (2014) e Irrational Man (2015), fracasó con la hawaiana Aloha (2015) y volvió a la comedia negra en la secuela Zombieland: Mata y remata (2019).

Ese talento para el humor no le ha impedido descuidar su faceta dramática, por la que empezó a apostar desde los inicios de la década con el drama sobre el racismo en la alabada Criadas y señoras (2011). Ésta fue la primera película protagonizada por ella que optó al Óscar a la mejor película, pero volvería a la gala de los premios más importantes del cine con la ganadora Birdman o (La Inesperada Virtud de la Ignorancia) (2014), la musical La ciudad de las estrellas (La La Land) (2016) o la histórica La favorita (2018). En total 3 nominaciones a mejor actriz con un premio por su labor en la imprescindible La La Land, papel por el que también ganó uno de los premios más prestigiosos que puede recibir un actor, la Copa Volpi del festival de Venecia.

Entre tanto premio participó, como casi todos los actores de esta lista, en una saga de superhéroes. Las cintas The Amazing Spider-Man (2012) y The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro (2014) siguen siendo a día de hoy sus dos películas más taquilleras a pesar de que el recibimiento crítico que tuvieron no fue tan bueno como se esperaba. Pero si ha tenido dos fracasos esta década, esos han sido la película de cine negro que le volvió a juntar con Ryan Gosling, Gangster Squad: Brigada de élite (2013) y una reivindicable comedia dramática sobre el tenis, La batalla de los sexos (2017).



Ryan Gosling 

Durante la década la pareja cinematográfica Emma Stone-Ryan Gosling ha demostrado ser de las más efectivas en pantalla, pero mientras ella es casi una recién llegada, Ryan Gosling lleva años creciendo delante de los ojos de los espectadores hasta eclosionar del todo durante los últimos dos lustros.
El canadiense fue una joven estrella de Disney Channel con 13 años, y se hizo mayor de edad en su televisivo papel de El joven Hércules, pero cuando más creció como intérprete fue en su etapa posterior, protagonizando películas independientes como The Believer (El creyente) (2001), Half Nelson (2006) —su olvidada primera nominación al Óscar— o Lars y una chica de verdad (2007). Aun así, de sus primeros años cinematográficos siempre se le recuerda por su papel en la hiperromántica El diario de Noa (2004)

Su década de consolidación empezó con Blue Valentine (2010), un intenso drama sobre la ruptura de una pareja que le propició una nominación al Globo de Oro, y la continuó compartiendo pantalla con una estrella del calibre de George Clooney en el drama político Los idus de marzo (2011). Pero la cinta que le catapultó fue la cinta de culto Drive (2011), un hiperestilizado neonoir sobre un taciturno conductor que puso al actor en boca de todos por su medida actuación pero que también le hizo ganar la fama de ser un intérprete inexpresivo. Este cliché se vio alimentado por su segunda colaboración con los directores Nicolas Winding Refn y Derek Cianfrance Solo Dios perdona (2013) y Cruce de caminos (2012)— y por sus trabajos en las estupenda Blade Runner 2049 (2017) y la interesante First Man (El primer hombre) (2018).

Sin embargo, Gosling demostró que tiene una amplia variedad de registros en la comedia romántica Crazy, Stupid, Love (2011), en la irónica película sobre la crisis económica La gran apuesta (2014), en la buddy movie Dos buenos tipos (2016) y por supuesto en el musical La ciudad de las estrellas (La La Land) (2016), que le proporcionó su segunda nominación al Óscar y se convirtió en su película más taquillera.

Y es que a pesar de ser uno de los actores más queridos de la década sus películas no suelen ser grandes taquillazos y buena muestra de ello es la poca rentabilidad de Todas las cosas buenas (2010)Gangster Squad: Brigada de élite (2013)Song to Song (2017). Aunque también hay que destacar que es uno de los pocos actores de Hollywood que no tiene ninguna película de superhéroes a sus espaldas, algo difícil de encontrar a día de hoy.



Christian Bale

Otro actor que ha crecido en pantalla es el galés Christian Bale, que inició su andadura cinematográfica de la mano de Spielberg en El imperio del sol (1987) pero que se consagró como estrella interpretando al icónico Batman en la trilogía de Christopher Nolan.
Una de las primeras características que se destaca de Bale es la facilidad que tiene para cambiar su aspecto físico, capacidad que llevó al máximo al cambiar del raquítico protagonista de El maquinista (2004) a su musculosa primera interpretación de Bruce Wayne en apenas un año. Esta habilidad la ha seguido dejando patente durante la década interpretando a un drogadicto exboxeador en The Fighter (2010), al rellenito empresario de La gran estafa americana (2013) o al ligeramente obeso vicepresidente Dick Cheney en El vicio del poder (2018), que le proporcionaron un Óscar y dos nominaciones respectivamente. 

También recibió una nominación por interpretar a una de las primeras personas en vaticinar la crisis de las hipotecas subprime en la sarcástica La gran apuesta (2015) y rozó la nominación —la obtuvo en los Globo de Oro— por dar vida al piloto Ken Miles en Le Mans '66 (2019), lo que es un buen indicador de que la Academia aprecia el esfuerzo que el intérprete hace en cada una de sus papeles.

Pero si dejamos atrás los premios y hablamos de dinero su título más taquillero durante la década fue el cierre de la trilogía de Batman en El caballero oscuro: La leyenda renace (2012) seguido muy de lejos por la superproducción Exodus: Dioses y reyes (2014), una de las películas menos atinadas de Ridley Scott. Sin embargo títulos mucho más interesantes de su filmografía durante esos años como la bélica Las flores de la guerra (2011), el drama La ley del más fuerte  (2013) o el western Hostiles (2017) pasaron bastante desapercibidos en taquilla. Pero sin duda sus mayores fracasos en este periodo ha sido el drama ambientado en los últimos días del imperio otomano en la histórica La promesa (2016) y la película de Terrence Malick Knight of Cups (2015).



Amy Adams

Christian Bale ha coincidido con Amy Adams en tres películas —The Fighter (2010), La gran estafa americana (2013) y El vicio del poder (2018)—, recibiendo ambos nominaciones a los Óscar por todas ellas. Sin embargo la actriz no tiene premio de la Academia, a pesar de ser una de las intérpretes más respetadas de los últimos años y de conseguir una cuarta nominación durante la década por el reconocido drama de Paul Thomas Anderson The Master (2012).
Pese a ello su carrera ha ido in crescendo durante estos años, dejando atrás los papeles más cómicos de sus iniciosEncantada: La historia de Giselle (2007), Julie y Julia (2009), Tenías que ser tú (2010) o Los Muppets (2011)— para decantarse por papeles más jugosos. Entre ellos, además de los títulos que la llevaron a los Óscars, destacó como hija de Clint Eastwood en Golpe de efecto (2012), por su papel de amiga de Joaquin Phoenix en el drama Her (2013), como la pintora Margaret Keane en el biopic Big Eyes (2014) dirigido por Tim Burton, por su interpretación como adinerada galerista en el thriller Animales nocturnos (2016) y sobre todo, su papel de lingüista en la película de ciencia-ficción La llegada (2016).

Menos destacado es su papel en el universo DC interpretando a Lois Lane en El hombre de acero (2013), Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia (2016) y Liga de la Justicia (2017), aunque fuera mucho más lucrativo para su bolsillo. Algo que no se puede decir de algunos de sus traspiés de esta década: la película de episodios Love & Distrust (2010), la adaptación del clásico de Jack Kerouac En la carretera (2012) o la feel good movie Lullaby (2014).



Matthew McConaughey

Hay ocasiones en las que un actor cuya carrera parece estancada encadena una serie de buenas decisiones que lo coloca durante unos años en la cresta de la ola, y Matthew McConaughey parece ser uno de esos actores. El famoso texano empezó a ser conocido por el público en los 90 con películas ambiciosas como Tiempo de matar (1996), Amistad (1997) o Contact (1997), pero cuando alcanzó la popularidad se encasilló en papeles en un género tan denostado como la comedia romántica.
Sin embargo, entrada la década empezó a dar un giro a su carrera interpretando a personajes más oscuros de lo habitual en su filmografía. Solo en los primeros años participó en 6 películas que empezaron a mostrar un Matthew diferente al que el público se había habituado: un abogado con pocos escrúpulos en El inocente (2011), un fiscal en la comedia negra de Richard Linklater Bernie (2011), un asesino a sueldo en un thriller con mala leche titulado Killer Joe (2011), un periodista que investiga sobre un asesinato en El chico del periódico (2012), dueño de un local de striptease masculino en la exitosa Magic Mike (2012) o un fugitivo en el magnífico drama independiente Mud (2012).

Estos papeles fueron los que allanaron su camino hacia su rol principal en Dallas Buyers Club (2013), por cuya interpretación del vaquero infectado de SIDA Ron Woodroof se llevó el Óscar a casa. Y de repente, se convirtió en el actor del momento, encadenando tres proyectos más que lo encumbrarían como uno de los actores de la década. El primero sería un pequeño papel en El lobo de Wall Street (2013), donde con unos pocos minutos en pantalla se hacía con uno de los momentos más recordados de la comedia de Scorsesse; el segundo proyecto sería su enigmático personaje en la serie de culto de HBO True Detective (2014) y el tercero sería la ambiciosa cinta de ciencia-ficción de Christopher Nolan Interstellar (2014), donde interpretaba a un ingeniero que se lanzaría al espacio para salvar a la humanidad.

Esta etapa de oro le duró poco, ya que tan pronto como ascendió, descendió el interés del público en sus posteriores trabajos. Ni proyectos interesantes donde él era la estrella de la función como la histórica Los hombres libres de Jones (2016) o el drama Gold, la gran estafa (2016) cumplieron con las expectativas. Pero encadenar fracasos como El bosque de los sueños (2015), La Torre Oscura (2017), White Boy Rick (2018), The Beach Bum (2019) o Serenity (2019) no es un buen indicador de su rentabilidad en taquilla para cualquier productora que le quiera contratar. 

Pero él, como buen surfero, sabe la próxima ola puede llegar en cualquier momento. Y tal vez la buena acogida de The Gentlemen. Los señores de la mafia (2019), la vuelta del mejor Guy Ritchie, sea una señal de que pronto volverá a estar en la cresta.



Anne Hathaway

Al igual que Matthew McConaughey, Anne Hathaway ha estado encasillada durante muchos años como la chica buena de películas ligeras a pesar de que uno de sus primeros papeles importantes fue en Brokeback Mountain (En terreno vedado) (2005). Aunque terminada la década el estigma sigue ahí, durante estos años ha demostrado que además de ser un buen reclamo para las taquillas es capaz de cumplir con solvencia cualquier tipo de papel.
Eso no quiere decir que no haya explotado su simpática presencia en películas que encajan con su perfil como las historias cruzadas de Historias de San Valentín (2010), la dramedia Amor y otras drogas (2010), el drama romántico One Day (Siempre el mismo día) (2011), la comedia romántica Don Jon (2013), la comedia ligera de El becario (2015) o las versiones femeninas de Ocean's Eleven (Hagan Juego) (2001)Un par de seductores (1988) tituladas Ocean's 8 (2018) y Timadoras compulsivas (2019). Sin embargo, dentro de ese rol, también es capaz de arriesgar con películas tan interesantes como Colossal (2016) de Nacho Vigalondo.

Pero si por algo se recordará su presencia en salas durante los dos últimos lustros no será por estos papeles, sino por su impresionante interpretación de la canción "I Dreamed a Dream" en el músical Los miserables (2012), que le proporcionó el Óscar a mejor actriz secundaria; por sus papeles en dos producciones de Christopher Nolan —como Catwoman en El caballero oscuro: La leyenda renace  (2012) y como bióloga en Interstellar (2014)— y por dar vida a la reina blanca en las exitosas adaptaciones de Disney Alicia en el país de las maravillas (2010) y Alicia a través del espejo (2016).

También es destacable su presencia, casi irreconocible, en Aguas oscuras (2019), un estupendo drama judicial cuyo paso por taquillas fue muy discreto. Pero si hablamos de fracasos de taquilla hay que destacar la decepcionante Serenity (2019), la sencilla La vida en una canción (2014) y ese engendro que fue directamente a DVD titulado Don Peyote (2014).



Jake Gyllenhaal

Pese a su impronunciable apellido el actor ha ido ganándose las simpatías del público desde que, todavía adolescente, protagonizara el título de culto Donnie Darko (2001). Aunque se consagró en la industria con Brokeback Mountain (En terreno vedado) (2005), fue su partenaire Heath Ledger quien se llevó la mayoría de los parabienes, lo que ensombreció su gran interpretación. Sin embargo, desde entonces, ha ido construyendo poco a poco una de las carreras más interesantes que se pueden encontrar en el Hollywood actual.
Empezó la década apuntando a la taquilla con la superproducción Prince of Persia: Las arenas del tiempo (2010), que adaptó un ochentero videojuego de plataformas, y con la comedia romántica con tintes dramáticos Amor y otras drogas (2010), por la que fue nominado al globo de Oro al mejor actor.

También hizo buena taquilla con la película de ciencia-ficción Código Fuente (2011), el drama de aventuras basado en una historia real Everest (2015), el estupendo thriller sobre la desaparición de un par de niños Prisioneros (2013) y una cinta de terror heredera de Alien llamada Life (Vida) (2017). Pero cuando se habla de recaudaciones cualquier género se queda a la sombra de las producciones de superhéroes, en las que participó como villano en Spider-Man: Lejos de casa (2019).

Aunque su participación en producciones grandes ha ido aumentando a medida que han pasado los años muchas de sus películas también han pasado por prestigiosos festivales, como la críptica adaptación del libro de José Saramago Enemy (2013) que participó en el Festival de San Sebastián, la complicada adaptación del thriller Animales nocturnos (2016) que se llevó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia —evento al que volvió a acudir con el western bañado en realismo mágico de Los hermanos Sisters (2018)— y su paso por el Festival de Cannes de la mano de Netflix con la aventura ecologista Okja (2017).

Pese a estos prestigiosos títulos, la película por la que ha sido más reconocido a lo largo de estos años es un pequeño film titulado Nightcrawler (2014), donde interpreta a un amoral periodista en busca de las noticias más morbosas y por el que le nominaron a más de 25 premios. No tuvo tanto éxito con los premios ni con Stronger (2017) ni con Redención (2015), pese a que los papeles de víctima del atentado de la maratón de Boston en la primera y de boxeador caído en desgracia en la segunda eran muy oscarizables. 

También estuvo notable en películas como la policial Sin tregua (2012), el drama Demolición (2015) y la indie Lo que arde con el fuego (2018). Y es que en una década llena de títulos siempre interesantes solo tiene un borrón importante: la cinta de terror de Netflix Velvet Buzzsaw (2019), donde hace de un excéntrico crítico de arte contemporáneo.



Scarlett Johansson

Aunque Scarlett Johansson empezó a trabajar en el cine con 9 años le ha costado casi dos décadas alcanzar el estatus de estrella que ostenta una vez terminada la década del 2010. Y es que tras su primer rol importante en El hombre que susurraba a los caballos (1998), su carrera parecía limitada a las producciones independientes del nivel de Ghost World (2001)Lost in Translation (2003)Una canción del pasado (2004) o Match Point (2005)
Sin embargo, fue dar vida a Viuda negra en Iron Man 2 (2010) y su idilio con Hollywood se inició. Y no es que no hubiera intentado con anterioridad protagonizar una superproducción, ya que fue uno de los principales reclamos de películas como La isla (2005)The Spirit (2008), pero los fracasos de ambas parecía que habían enterrado sus posibilidades en las cintas de grandes presupuestos para siempre. Por suerte conseguir el papel en la franquicia de Marvel le permitió estabilizarse en la industria y, pese a no conseguir una película propia hasta 10 años después, que su rol en Los vengadores (2012), Capitán América: El Soldado de Invierno (2014), Vengadores: La era de Ultrón (2015), Capitán América: Civil War (2016)Vengadores: Infinity War (2018)Capitana Marvel (2019) y Vengadores: Endgame (2019) fuera ganando peso entrega a entrega, convirtiéndose en uno de los personajes favoritos de la franquicia.

Estas producciones de superhéroes también le permitieron hacerse con los papeles principales de Lucy (2014), una cinta de acción del siempre original Luc Besson, y Ghost in the Shell (2017), la adaptación en imagen real del famoso anime, que la ayudaron a convertirse en la actriz más taquillera de la historia.

Mientras triunfaba en las taquillas con estas superproducciones también participaba en títulos comerciales pero más modestos, ya fuera en papeles principales como los de la ligera dramedia Un lugar para soñar (2011), en la comedia romántica Don Jon (2013) o en la desvergonzada Una noche fuera de control (2017), o bien con papeles secundarios en el biopic Hitchcock (2012), la comedia familiar Chef (2014) o la producción de los hermanos Coen ¡Ave, César! (2016).

Pero donde realmente seguía embelesando a los críticos era en las producciones más independientes como el título de culto Under the Skin (2013), una pequeña película surrealista donde da vida a una misteriosa mujer que deambula por Glasgow en busca de hombres. Mucho más accesible para el público sería Her (2013), donde sin aparecer en pantalla consigue conquistar a Joaquin Phoenix solo con su voz, y por supuesto la comedia nazi Jojo Rabbit (2019) y el drama sobre el divorcio Historia de un matrimonio (2019), por el que se convirtió en uno de los pocos intérpretes que han sido nominados a dos Óscars —actriz principal y de reparto— en un mismo año

Eso es cerrar con broche de oro una década de órdago.



Benedict Cumberbatch

En una década en la que la televisión ha ido ganándole prestigio al cine capítulo a capítulo pocos actores han aprovechado tanto el éxito de una serie para dar el salto a la gran pantalla como Benedcit Cumberbatch. Y es que, pese a que el actor ya había aparecido en películas como Expiación, más allá de la pasión (2007) o Las hermanas Bolena (2008), fue la serie de la BBC Sherlock la que disparó su popularidad hasta niveles inimaginables.
La serie basada en el famoso detective británico dio un tremendo empujón a una carrera cinematográfica que en los primeros años de la década no terminaba de arrancar. Aunque ya empezaba a protagonizar alguna pequeña producción como Third Star (2010) o Wreckers (2011), estas películas rara vez salían de la pérfida Albión. Sin embargo, su rostro cada vez era más solicitado en pequeños papeles en interesantes producciones, como la película canadiense La verdad oculta (2010), que narra una investigación sobre el tráfico sexual en una Bosnia dividida; Four Lions (2010), una comedia negrísima sobre una célula terrorista; El topo (2011), la estupenda adaptación de una novela de espías de John le Carré o la bélica War Horse (Caballo de batalla) (2011) del siempre efectivo Steven Spielberg.

Cuando se estrenó la segunda temporada del icónico personaje de Conan Doyle, el actor ya era lo suficientemente respetado como para que le ofrecieran doblar al famoso dragón Smaug y al Nigromante en la trilogía del Hobbit —El Hobbit: Un viaje inesperado (2012), El Hobbit: La desolación de Smaug (2013) y El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos (2014)aprovechando su característico timbre de voz.

Aunque su fama iba en aumento no tuvo mucha suerte con su primer protagonista en cine una vez alcanzado cierto estatus. Su interpretación del famoso Julian Assange en El quinto poder (2013) fue alabada, pero la película pasó sin pena ni gloria por las salas de todo el mundo. Por suerte su carrera no se resintió por ese trabajo ya que ese mismo año coincidió en salas con Star Trek: En la oscuridad (2013), donde interpretaba al malo de la función; Agosto (2013), dramedia al servicio de Meryl Streep en la que hace un pequeño papel, y 12 años de esclavitud (2013), drama sobre la esclavitud en la que interpreta al primer amo del protagonista.

Parece que a Cumberbatch le gustó la experiencia de pasear por la alfombra roja gracias a esas dos últimas películas porque el año siguiente volvió a pisarla, pero en esa ocasión nominado como mejor actor protagonista por su interpretación del matemático Alan Turing en The Imitation Game (Descifrando Enigma) (2014). A partir de ese momento su aparición en el cine fue mucho más habitual, primero con un pequeño papel en el drama Black Mass: Estrictamente criminal (2015), pero sobre todo gracias al empujón que le dio Marvel al contratarlo para protagonizar Dr. Strange (Doctor Extraño) (2016). La interpretación del superhéroe creado por Steve Ditko y Stan Lee se convirtió en la más reconocida del actor británico en cines gracias a la aparición en cuatro de las películas de la Saga del Infinito: tras presentar al personaje en su película homónima tuvo una pequeña aparición en Thor: Ragnarok (2017) y fue uno de los personajes clave de Vengadores: Infinity War (2018) y Vengadores: Endgame (2019)

Pero hay mundo más allá de Marvel, y entre medio de estas superproducciones hizo un pequeño cameo en Zoolander 2 (2016), interpretó a Thomas Edison en La guerra de las corrientes (2017) —película que se resintió al ser producida de Harvey Weinstein y que fue rehecha posteriormente— y tuvo un pequeño papel en la impresionante 1917 (2019). Pese a todos estos papeles en el cine nunca abandonó la televisión durante esos años, ya fuera protagonizando multitud de series o telefilms tan interesantes como Brexit (2019), lo que es un buen indicador de que nunca abandonará el medio que le dio la oportunidad de brillar.



Eddie Redmayne

El excompañero de clase del príncipe Guillermo, como buen actor británico, se inició en la interpretación en las tablas de los teatros londinenses hasta dar el salto a la gran pantalla en pequeños papeles. Sin embargo fue su papel en la adaptación del best-seller de Ken Follet, Los pilares de la Tierra (Miniserie de TV) (2010), el que le dio a conocer entre el gran público.
Ese mismo año repitió en el medievo como monje en una película de aventuras con Sean Bean llamada Black Death (Garra negra) (2010), que pasó sin pena ni gloria por las taquillas de algunos países, y un año después estrenó Mi semana con Marilyn (2011), un drama en el que da vida a un aspirante a director que consigue trabajar en una producción que Marilyn Monroe rodó en Reino Unido junto a Laurence Olivier.

Pero fue con el musical Los miserables (2012) donde Redmayne se asentó definitivamente en la industria. La adaptación de la obra de Victor Hugo en la que interpreta al revolucionario Marius Pontmercy fue todo un éxito en taquilla y recibió 8 nominaciones al Óscar pero, aunque él no estuvo entre los nominados, se quitó esa espina dos años después con La teoría del todo (2014), donde acabaría llevándose el premio como protagonista.

Este premio por su interpretación del célebre astrofísico Stephen Hawking se suma a los muchos premios que la Academia de Hollywood ha entregado a lo largo de la historia a los actores que se entregan por dar vida a personas de la vida real. Jugada que intentaría repetir un año después con el drama La chica danesa (2015), donde volvió a demostrar sus habilidades actorales interpretando a la primera mujer transgénero en someterse a una cirugía de reasignación de sexo pero, pese a la nominación, ese año la estatuilla dorada por fin iba a Leonardo DiCaprio.

Esos dos papeles le abrieron las puertas de Hollywood, y aunque su primera acercamiento a un blockbuster no fue muy acertado con su papel de malvado en la película de ciencia-ficción de las hermanas Wachowski El destino de Júpiter (2015), su incorporación al mundo de J.K. Rowling en Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald (2018) deja claro que tenemos Eddie Redmayne para rato, a pesar de que su papel protagonista en la primera película de gran presupuesto de Amazon, The Aeronauts (2019), pasara bastante desapercibida.



Michael Fassbender

El irlandés de origen alemán se estrenó como espartano en 300 (2006), asombró a los críticos con  Hunger (2008) y empezó a ser reconocido por el gran público gracias a Malditos bastardos (2009); una trayectoria ascendiente que no se ha detenido durante los 2010 a pesar de que no siempre haya estado atinado a la hora de seleccionar proyectos.
Y es que raro es el actor que por muy alto que esté en el start-system de Hollywood no acumule varios fiascos cuando su presencia en pantalla se empieza a multiplicar. En el caso de Fassbender esos títulos serían Jonah Hex (2010), una vapuleada adaptación de un cómic; Indomable (2011), una película de acción hecha para el lucimiento de una luchadora de artes marciales mixtas; El consejero (2013), un fallido thriller donde ejerce de protagonista en un cartel lleno de estrellas; Trespass Against Us (2016), una cinta inglesa que ni se estrenó en muchos países o El muñeco de nieve  (2017), una adaptación de un best seller que pasó sin pena ni gloria por las taquillas. 

Aunque tampoco hayan sido muy taquilleros resultan más interesante otros títulos menores de su filmografía como el violento peplum Centurión (2010), que sin duda fue una buena carta de presentación de Neil Marshall para dirigir algunos de los mejores capítulos de Juego de Tronos; la comedia inglesa Frank (2014), donde lleva la cara cubierta durante casi toda la película; el curioso western Slow West (2015), que por momentos parece dirigido a seis manos por los hermanos Coen y Wes Anderson; el intenso dramón La luz entre los océanos (2016), que protagoniza junto a su mujer Alicia Vikander o la experimental Song to Song (2017), la película más interesante de las realizadas por Terrence Malick en su periodo más prolífico.

Pero como el carismático actor ha cimentado su prestigio ha sido interpretando a personajes con un lado oscuro, como Edward Rochester, el misterioso protagonista masculino escrito por Charlotte Brontë en la adaptación Jane Eyre (2011); su papel como discípulo de Sigmund Freud en Un método peligroso (2011) o el adicto al sexo de Shame (2011) con el que ganó la prestigiosa Copa Volpi en el festival de Venecia.

Con estos trabajos a sus espaldas se hizo con el papel de Magneto en la reinvención de la saga de Marvel en X-Men: Primera generación (2011) e interpretó a un androide en la primera precuela de Alien, Prometheus (2012). Pero pese a su incorporación a las grandes producciones de Hollywood no descuidó otros papeles más prestigiosos que le llevarían a los Óscar en dos ocasiones, por dar vida al cruel dueño de una plantación en 12 años de esclavitud (2013) o al visionario de la informática en el biopic Steve Jobs (2015). Y como buen actor británico, no podía faltar su ración de Shakespeare con su rol homónimo en Macbeth (2015)

Mientras tanto, continuó sacando rentabilidad a la franquicia de superhéroes que se fue apagando poco a poco con X-Men: Días del futuro pasado (2014), X-Men: Apocalipsis (2016) y X-Men: Fénix Oscura (2019), repitió en la desnortada saga del Xenomorfo en Alien: Covenant  (2017) e intentó liderar una franquicia basada en videojuegos en Assassin's Creed (2016).



Tom Hardy

Aunque Tom Hardy se estrenó a principios de siglo con la miniserie Hermanos de sangre (2001) y Black Hawk derribado (2001) ha sido esta década cuando la imponente presencia que otorga este actor británico a todos sus papeles ha sido una constante en las salas de cine, y eso se debe sobre todo a su trabajo bajo las órdenes de Christopher Nolan.

Empezó a trabajar bajo los órdenes del director británico en Origen (2010), donde tenía un pequeño papel como uno de los miembros del equipo de Leonardo DiCaprio; siguió con el difícil reto de relevar al Joker de Heath Ledger con su Bane en El caballero oscuro: La leyenda renace (2012) y terminó como piloto en una de las tres tramas que narra la cinta bélica Dunkerque (2017).

Aunque sus apariciones en las producciones de Nolan fueron las que le permitieron asentarse en la industria, durante el primer lustro de esta década estrenó algunas películas independientes que se encuentran entre lo mejor de su filmografía. En El topo (2011) es uno de los espías que el protagonista de la adaptación de Le Carré investigará como sospechoso de ser un infiltrado, en la dura Warrior (2011) da vida a un torturado luchador de artes marciales mixtas con una tormentosa relación con su familia, en la sencilla Locke (2013) consigue atrapar al espectador en una película que transcurre exclusivamente dentro de un coche y en el thirller La entrega (The Drop) (2014) da perfectamente la réplica a James Gandolfini en su última aparición en pantalla.

Esta racha de buenos papeles llegó a su colofón a mitad de la década cuando fue nominado a su primer Óscar por El renacido (2015), donde daba vida al traidor John Fitzgerald en un western visualmente apabullante. Ese prestigio coincidió con su protagonista en la también espectacular Mad Max: Furia en la carretera (2015), secuela tardía que hacía olvidar la saga de Mel Gibson y se convertía en una de las películas de acción más respetadas de la historia del cine.

Aún así su título más taquillero en esos años fue, como no podía ser de otra forma en esta década, una película basada en un personaje sacado de los cómics de superhéroes. Su papel como antihéroe en Venom (2018) fue de los menos memorables de su filmografía, pero le vino muy bien para demostrar que podía ser el principal reclamo de una película comercial. Y es que, pese a que siempre destaca como secundario, su protagonista en Mad Max fue devorado por la Imperator Furiosa de Charlize Theron, y cuando ha protagonizado películas como Esto es la guerra (2012), Sin ley (Lawless) (2012), Legend (2015) y El niño 44 (2015), los resultados han sido casi siempre modestos.

Como última curiosidad quiero destacar un papel en el que poca gente se lo imaginaría y es como taxista en un musical. Y es que pese a que el actor quiso tener una carrera como rapero antes de triunfar en el cine, la película producida por la BBC London Road (2015) se ha convertido en la película menos conocida de su filmografía al apenas haberse distribuido fuera de las islas británicas.



Jessica Chastain

No es muy común que un actor inicie su carrera cinematográfica con 31 años, y menos cuando la belleza le acompaña, pero tras estrenarse con esa edad en la película independiente Jolene (2008), la pelirroja Jessica Chastain demostró en pocos años que llegó a Hollywood para quedarse.
Su primera gran producción fue un recomendable thriller de espías llamado La deuda (2010), donde interpretaba a una joven agente a la que daba vida Helen Mirren a una edad más avanzada. Tras él llegaron un aluvión de películas en pocos meses: la ópera prima de Ralph Fiennes basada en un texto de Shakespeare, Coriolanus (2011), el drama independiente sobrenatural Take Shelter (2011), el oscarizado drama sobre el racismo Criadas y señoras (2011), la arriesgada película de Terrence Malick El árbol de la vida (2011) o la película de cine negro Sin ley (Lawless) (2012). Todo este aluvión de estrenos tuvo su colofón con La noche más oscura (Zero Dark Thirty) (2012), por la que obtuvo su primera nominación al Óscar por dar vida a una perseverante agente de la CIA que estuvo involucrada en la captura de Bin Laden.

Curiosamente la película dirigida por Kathryn Bigelow alcanzó el segundo lugar de la taquilla en la semana de su estreno, justo detrás de otra película de Jessica Chastain, la cinta de terror Mamá (2013). Hacía 15 años que un actor no realizaba tal hazaña, exactamente desde que DiCaprio tuviera en lo alto de las taquillas Titanic (1997) y El hombre de la máscara de hierro (1998), con la diferencia de que Leo no recibió nominación al Óscar por ninguna de esas dos películas.

Llegado a ese punto Jessica Chastain ya podía elegir en qué proyectos se embarcaba, ya fuera superproducciones de ciencia-ficción como Interstellar (2014) o Marte (The Martian) (2015); thrillers independientes con aires de cine negro como la estupenda El año más violento (2014); cintas de terror como la gótica La cumbre escarlata (2015) o la taquillera It. Capítulo 2 (2019); magníficos dramas sobre los lobbies, partidas de póker o el nazismo en El caso Sloane (2016), Molly's Game (2017) y La casa de la esperanza (2017) o películas de fantasía y superhéroes como Las crónicas de Blancanieves: El cazador y la reina del hielo  (2016) y X-Men: Fénix Oscura (2019).

Pero entre tal cantidad de proyectos algunos tenían que fracasar, a pesar de que fueran tan interesantes como el díptico La desaparición de Eleanor Rigby: Él (2013) y La desaparición de Eleanor Rigby: Ella (2013), el western Woman Walks Ahead (2017) o el drama de época La señorita Julia (2014). Títulos todavía menores serían Tierra de asesinatos (2011), Tar (El color del tiempo) (2012) y Wilde Salome (2011)/Salomé (2013), donde se registraba la obra de teatro en la que Al Pacino le dio su primera gran oportunidad a la actriz. 



Hugh Jackman

No es común que un personaje y un actor tengan una simbiosis tan perfecta como la que Hugh Jackman consiguió con Lobezno. Aunque cuando le eligieron para interpretar al famoso superhéroe el actor apenas había aparecido en un par de producciones australianas, en cuanto apareció en X-men (2000) no quedó duda: él era Lobezno. Desde entonces le ha interpretado en 9 ocasiones, tanto en la saga de X-Men —de las cuales se estrenaron esta década X-Men: Primera generación (2011), X-Men: Días del futuro pasado (2014) y X-Men: Apocalipsis (2016)—, como en su propia saga, que finalizó magistralmente con Logan (2017) tras una irregular Lobezno inmortal (2013).
Pero en una década en la que el cine de superhéroes ha inundado las pantallas, Jackman ha sido capaz de aumentar su registro lo suficiente para poder dejar este tipo de historias atrás y el musical ha sido un género clave para destacar. Para los que no conocían su trayectoria el cambio les llamó la atención, pero el actor tenía una amplia experiencia en el género desde sus inicios en Australia, había destacado en Broadway con The Boy From Oz y presentando hasta en 4 ocasiones los premios Tony; por lo que con ese historial no le costó hacerse con el inmortal papel de Jean Valjean en Los miserables (2012), papel por el que fue nominado a los Óscars. 

Aunque la obra de Victor Hugo fue uno de los musicales más exitosos de la historia no se quedó atrás su siguiente incursión en el género, El gran showman (2017). Aunque en esta ocasión el musical no procedía de una producción de Broadway, la biografía del fundador de un circo encandiló a los amantes del género y su banda sonora se convirtió en uno de los pocos discos en estar once semanas consecutivas en el número 1 (el otro disco que lo ha conseguido en este siglo es "21" de Adele).

Otro título destacable de la estrella fue el thriller Prisioneros (2013), donde bajo los mandos de Denis Villeneuve dio vida a un padre que busca desesperadamente a su hija de 6 años. Más exitosa fue la familiar Acero puro (2011), donde preparaba a robots para que lucharan en combates; pero si hablamos de películas de robots considero más interesante su papel de antagonista en la película de ciencia-ficción Chappie (2015). También destacables son la simpática película deportiva Eddie el Águila (2016), el drama político El candidato (2018) o la ácida La estafa (Bad Education) (2019), que se estrenó directamente en HBO.

Pero no todo el monte es orégano en su filmografía durante estos años. Además de la gran decepción que supuso Pan (Viaje a Nunca Jamás) (2015), hizo un cameo en Snow Flower and the Secret Fan (2011), una película china que apenas tuvo repercusión fuera de fronteras asiáticas; apareció brevemente en Butter (2011), una comedia sobre un concurso de esculturas de mantequilla (sic) y fue uno de los protagonistas de una de los gags de Movie 43 (2013), una de las comedias más vapuleadas de la década.



Joaquin Phoenix

En 2008 el conocido actor nominado al Óscar por Gladiator (2000) y En la Cuerda floja (2005) comunicaba que dejaba la actuación. Considerado uno de los mejores intérpretes de su generación, Joaquin no solo abandonaba el cine, sino que durante los dos años siguientes intentó lanzar su carrera como rapero, protagonizó multitud de escenas que hacían dudar de su salud mental y fue víctima de multitud de parodias por su entrevista en el show de David Letterman. Sin embargo no es que su talento se estuviera desperdiciando, sino que durante todo ese tiempo hizo del mundo un escenario y de su vida un papel llevado al límite. Todo este periplo se registró en I'm Still Here (2010), un mockumentary que se presentó en el Festival de Venecia sin desvelar que todo había sido un proyecto del que muy pocos tenían noticia.
De esta forma tan extravagante empezaba el intérprete una década en que dejaría de lado el cine de grandes presupuestos para centrar su carrera en un cine más independiente. Y no empezó nada mal poniéndose en las manos de Paul Thomas Anderson en The Master (2012), una película sobre un inadaptado que se introduce en un grupo inspirado en la cienciología. Por el papel de ese torturado personaje —rol en el que el actor se mueve con soltura—, fue premiado en el Festival de Venecia y nominado por tercera vez al Óscar. 

Volvió con un personaje con muchas aristas en el drama sobre la inmigración de Estados Unidos a principios del siglo XX en El sueño de Ellis (2013), donde por cuarta vez volvía a las órdenes del director James Gray. Sin embargo, ese mismo año la película por la que se llevó el gato al agua fue Her (2013), una melancólica película en la que rompía su tendencia a los personajes oscuros para dar vida a un inocente oficinista que se enamora de la inteligencia artificial de su teléfono.

A la estupenda película de Spike Jonze le siguieron tres comedias tan diferentes como los directores que las dirigen. En primer lugar llegó la extraña Puro vicio (2014) de P.T. Anderson, donde la comedia negra se mezcla con una historia de intriga con muchas drogas por medio. Al año siguiente llegó la ración anual de Woody Allen con Irrational Man (2015), donde da vida a un peculiar profesor de universidad que se enfrenta a una de esas dudas morales tan habituales en el director neoyorquino. Y un par de años después presentó en Venecia una comedia con toques dramáticos llamada No te preocupes, no llegará lejos a pie (2018) donde Gus Van Sant, uno de los primeros directores que se fijó en él, narra la historia real de un dibujante que se quedó paralítico por un accidente.

Entre las dos últimas películas retornó a los personajes torturados en la violenta En realidad, nunca estuviste aquí (2017), cinta por la que fue premiado en el Festival de Cannes, lo que no evitó que fuera una de las películas menos taquilleras de su filmografía. Aun así, poco después volvió al ruedo de Festivales con el original western del francés Jacques Audiard Los hermanos Sisters (2018), que ha ido ganando adeptos con el boca a boca, algo que no pasó con María Magdalena (2018), una cinta bíblica en la que interpreta a Jesús y que es relatada desde el punto de vista de la famosa discípula.

Solo hay que echar un vistazo a las películas comentadas para darse cuenta que la filmografía de Joaquín Phoenix durante los últimos lustros estaba muy alejadas del cine comercial imperante en Hollywood. Por eso, cuando se hizo oficial que daría vida al enemigo más famoso de Batman, el público se mostró sorprendido de que el comprometido actor fuera a protagonizar una película de superhéroes. Solo hizo falta ver el trailer para comprobar que Joker (2019) no iba a ser una película más del Universo DC, sino que Joaquin se había interesado por la película por presentar una bajada a los infiernos de un cómico con problemas mentales. Papel que bordó, llevándose un reguero de premios y uno de los Óscars más unánimes que hubo durante la década.



Leonardo DiCaprio

Intérpretes como Amy Adams, Glenn Close o Peter O'Toole han estado nominados al Óscar 6, 7 y hasta 8 ocasiones respectivamente sin llevarse nunca la estatuilla dorada, pero cuando Leonardo DiCaprio se llevó el premio con su quinta nominación ya era vox populi y un meme recurrente que el actor se merecía el premio desde hacía tiempo. Todo un indicador de la veneración que el público siente por el chico dorado de Hollywood, que desde hace años selecciona todos sus proyectos con sumo cuidado, siendo el actor menos prolífico de esta lista.
Empezó la década de la mano del director que le permitió dar su paso a la madurez como intérprete, Martin Scorsese, que lo introdujo en un manicomio en el thriller Shutter Island (2010). Pero el título que destacó ese año fue Origen (2010), la película de ciencia-ficción del adorado Christopher Nolan que se convirtió en su segundo mayor taquillazo —lo de superar a Titanic (1997) es prácticamente inviable a día de hoy—.

Intentó ir a por el Óscar siguiendo el probado método de interpretar a un personaje real dando vida al director general del FBI en J. Edgar (2011), un biopic dirigido por el Clint Eastwood menos inspirado y, que junto a la curiosa adaptación cinematográfica El gran Gatsby (2013), se consideran las películas más prescindibles de su filmografía reciente. Entre estos dos títulos se encuentra su primera colaboración con Quentin Tarantino, Django desencadenado (2012). El papel de cruel terrateniente que interpreta en el primer western del director le permitió sacar su vena más histriónica, pero nada comparado con el recital que dio con su nuevo trabajo junto a Scorsesse, El lobo de Wall Street (2013), una comedia media negra que retrata a uno de los yuppies que ascendió en la bolsa norteamericana durante los años 80 y 90.

Pese a su cuarta nominación por ese papel, volvió a irse de vacío. Pero al año siguiente consiguió redimirse con un trabajo que supuso todo un desafío físico para el intérprete, el western rodado en parajes naturales de El renacido (2015), todo un prodigio técnico del director mexicano Alejandro González Iñárritu. Tras semejante esfuerzo, y con la satisfacción del Óscar bajo el brazo, el actor se tomó un descanso de 4 años para volver a ponerse en las manos de Tarantino en la cinéfila Érase una vez en... Hollywood (2019), que le supuso su sexta nominación al Óscar.



Brad Pitt

Pocos actores actuales pueden presumir de ser una estrella de Hollywood tan estables como Brad Pitt. Su incuestionable carisma unido al buen tino para involucrarse tanto en grandes producciones como en proyectos de alto riesgo ha propiciado la cimentación de una gran trayectoria cinematográfica que ha seguido ampliando durante la última década.
Aunque nunca se le ha considerado un intérprete "carne de Óscar" como otros actores más reputados, en 2011 llegó su tercera nominación a la estatuilla con el estupendo drama deportivo guionizado por Aaron Sorkin Moneyball: Rompiendo las reglas (2011), premio que acabó consiguiendo por el divertido personaje que protagonizaba algunas de las mejores escenas de Érase una vez en... Hollywood (2019). Entre ambas fechas su presencia en los Óscars ha sido recurrente como intérprete en películas que ha producido con su compañía, tales como la ganadora de la palma de Oro El árbol de la vida (2011), la reivindicativa 12 años de esclavitud (2013) o la sarcástica La gran apuesta (2015).

La carta de amor de Tarantino al cine de los años 60 se convirtió en la película más taquillera del carismático director, sin embargo el mayor éxito de taquilla de Pitt le llegó con la superproducción zombi Guerra Mundial Z (2013), que estuvo a punto de convertirse en franquicia pero cuya secuela nunca llegó. Su otro gran éxito durante esos años fue su vuelta a la segunda guerra mundial tras Malditos Bastardos (2009) con la cinta bélica Corazones de acero (2014), donde interpreta a un sargento que comanda un tanque en tierras alemanas. Volvió a este cinematográfico conflicto bélico como espía en Aliados (2016), un interesante thriller romántico protagonizado junto a Marion Cotillard, y de nuevo a la guerra, pero esta vez en Afganistán volvió en una de las primeras producciones de Netflix, Máquina de guerra (2017), que es una de las películas más flojas de su filmografía.

Sin embargo su mayor fracaso durante estos años fue Frente al mar (2015), película dirigida y coprotagonizada por su ex-mujer Angelina Jolie, que no por casualidad retrataba la crisis matrimonial de una pareja en los años 70. Tampoco le fue mucho mejor con El consejero (2013), su segunda colaboración con Ridley Scott, director que le lanzó al estrellato con Thelma & Louise (1991). Le queda el consuelo de que al menos protagonizó una de las escenas más recordadas de la película.  

Otros títulos que completan la filmografía de Brad Pitt durante estos años son el interesante thriller presentado en el Festival de Cannes Mátalos suavemente (2012) y la reflexiva cinta de ciencia-ficción Ad Astra (2019). Por no mencionar el que posiblemente sea el cameo más breve de la historia en la divertida Deadpool 2 (2018).



Matt Damon

Desde que Matt Damon apareciera en nuestras vidas a mediados de los 90 ha ido construyendo una de las carreras más consistentes del panorama hollywoodense. Ha demostrado que puede pasar de ser un bondadoso hombre corriente a un violento héroe de acción, de protagonizar una divertida comedia a emocionar con un sentimental drama. Y está década a seguido dando muestra de su buen hacer.
Se coronó como héroe de acción con la saga de Bourne, que continuó estos años con la más floja de la franquicia, Jason Bourne (2016). Sin embargo bajo los mandos de Paul Greengrass, principal director de la saga, protagonizó la mucho más interesante Green Zone: Distrito protegido (2010), donde interpreta a un soldado en la Irak ocupada. También ejerció como héroe de acción en Elysium (2013), segunda película de ciencia-ficción del director de la exitosa película sudafricana Distrito 9 (2009) y en La gran muralla (2016), una épica aventura del respetado Zhang Yimou, pero ninguna de las dos cumplieron las expectativas que los directores proyectaban.

Mucho más éxito tuvo en la ciencia-ficción con sus dos películas más taquilleras, su aventura como astronauta perdido en el planeta rojo en la amable Marte (The Martian) (2015) —que además le proporcionó su tercera nominación al Óscar— y la ambiciosa película de Christopher Nolan Interstellar (2014). Anteriormente a estos taquillazos también protagonizó una adaptación de Philip K. Dick, Destino oculto (2011), y apareció en una de las locuras de Terry Guilliam, Teorema zero (2013), pero ninguna de las dos pasarán a la historia del género.

Durante la década no ha elegido mal los dramas en los que ha trabajado aunque varios de ellos no sean muy conocidos. Empezó trabajando con Clint Eastwood en la interesante Más allá de la vida (2010), una película anómala en el cine del director por sus toques fantásticos. Continuó con la famosa película que predijo la pandemia del coronavirus, Contagio (2011), y tras más de una década de postproducción y litigios se lanzó Margaret (2011), un drama que a pesar de tener un estreno muy limitado la BBC la nombró como una de las mejores películas del siglo XXI. También como guionista trabajó en Tierra prometida (2012), texto que volvió a dirigir Gus Van Sant tras lanzarle al estrellato con El indomable Will Hunting (1997), y posteriormente sería el coprotagonista de uno de los telefilms más laureados de la década, Detrás del candelabro (2013), sobre la secreta relación entre un famoso pianista y su ayudante en la américa de los 70. Terminó por todo lo alto como intérprete dramático con otra historia real con la exitosa Le Mans '66 (2019), un drama automovilístico sobre la rivalidad entre Ford y Ferrari.

También tenía elementos dramáticos The Monuments Men (2014), la historia sobre el grupo de experto en arte que recuperaron muchas de las obras robadas por los nazis, aunque la ironía impregnaba todo el relato. Era la segunda vez que se ponía en las manos de George Clooney en la dirección, pero tardó poco en repetir con la negra Suburbicon (2017), donde su amigo ponía en pantalla un guión escrito junto a los hermanos Coen. En el terreno de la comedia trabajó también con el reconocido Alexander Payne en la más que interesante Una vida a lo grande (2017) y con un Cameron Crowe en baja forma en la feel good movie Un lugar para soñar (2011).

Acción, ciencia-ficción, drama, comedia... pocos géneros le han sido ajenos a Matt Damon esta década, haciendo una nueva incursión en el western tras Todos los caballos bellos (2000) en la muy superior Valor de ley (2010) de los hermanos Coen, que estuvo nominada a mejor película a inicios de la década. Además se estrenó en el cine de terror con un pequeño cameo en Perturbada (2018), el experimento grabado con el móvil por Steven Soderbergh, y apareció brevemente en el cine de superhéroes en Thor:Ragnarok (2017).



Charlize Theron

Muchos vimos por primera vez a Charlize Theron en aquel famoso anuncio de Martini en blanco y negro en el que su falda se deshilachaba. Aquella modelo hace tiempo que quedó atrás y durante años ha demostrado que es antes una buena intérprete que un bonito cuerpo. Lo curioso es que gracias a ese envidiable físico se ha convertido a sus 40 años en la heroína de acción por antonomasia, algo que parecía estar reservado a los hombres de esas edades.
Ella ya había demostrado que podía ser una heroína de acción en la entretenida The Italian Job (2003) o en la fallida Æon Flux (2005), pero fue en la espectacular Mad Max: Furia en la carretera (2014) donde demostró estar a la altura de grandes actrices representantes del género como Sigourney Weaver o Linda Hamilton. Su papel de Imperator Furiosa robó totalmente la película a su protagonista, un intérprete con la presencia de Tom Hardy, y le permitió un par de años después ser una espía en plena caída del muro de Berlín en Atómica (Atomic Blonde) (2017) y ser una terrorista en la octava parte de la saga de acción más taquillera de la década, Fast & Furious 8 (2017). La comparación con Sigourney Weaver no viene al caso únicamente por su capacidad de dar vida a mujeres de acción, sino porque Charlize fue una de las intérpretes principales de Prometheus (2012), la precuela de Alien, el octavo pasajero (1979)

Pero no solo de veteranas franquicias ha vivido la sudafricana estos años, sino que también ha sido la responsable de una anomalía en Hollywood: que en lugar del protagonista, sea el antagonista de una película el hilo conductor de una precuela. Me refiero a las aventuras medievales Blancanieves y la leyenda del cazador (2012) y Las crónicas de Blancanieves: El cazador y la reina del hielo (2016), donde la malvada Ravenna fagocita a Kristen Stewart, protagonista de la primera. Toda una demostración de la capacidad de Charlize Theron de destacar en cualquier tipo de producción en la que se involucre.

Pero aunque es fácil encasillarle como una mujer de bandera, ella ha sabido involucrarse estos años en personajes más comunes de la mano del director de Juno (2007). Primero como inmadura escritora en la divertida Young Adult (2011) o como madre sobrepasada en la más agridulce Tully (2018). Aunque en ambas producciones el humor esté presente la actriz ha sacado a relucir su vena cómica en plenitud de facultades en otras producciones más exitosas como la vulgar y violenta Mil maneras de morder el polvo (2012) junto a Seth MacFarlane o en la gamberra y romántica Casi imposible (2019) con Seth Rogen. 

En el saco de las comedía entraría también su pequeño papel en Gringo: se busca vivo o muerto (2018), pero mejor pasar de puntillas por ella ya que es una de las películas más olvidables de sus últimos años, junto a Diré tu nombre (2016) y Lugares oscuros (2014). Estos dos dramas son los dos puntos más bajos de su filmografía durante estos años, lo que manifiesta los problemas que ha tenido la actriz para elegir buenas películas en este género durante la década; espina que se quitó al final de la misma con El escándalo (2019), nominación al Óscar incluida por su papel en esa historia sobre el acoso sexual que sufrieron muchas mujeres en el canal de Fox News.



Emily Blunt

Esta londinense llamó pronto la atención en Reino Unido cuando protagonizó Mi verano de amor (2004), un drama sobre la homosexualidad que ganó el BAFTA a la mejor película británica frente a películas tan reconocidas como El secreto de Vera Drake (2004), Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)Zombies party (2004). Solo un par de años después su cara empezaría a ser reconocible por el público internacional gracias a su papel de secretaria en El diablo viste de Prada (2006), donde conseguía mantener el tipo frente a Meryl Streep y Anne Hathaway.
Su ascenso a la fama continuó poco a poco con pequeños papeles en producciones poco recordadas como El hombre lobo (2010), Los viajes de Gulliver (2010), Blanco escurridizo (2010) o Los Muppets (2011); pero fue su protagonismo en películas románticas como El amigo de mi hermana (2011), La pesca del salmón en Yemen (2011), Eternamente comprometidos (2012) o Arthur Newman (2012) las que empezaron a mostrar su potencial como protagonista.

Sin embargo el género que le catapultó a la fama fue la ciencia-ficción, en el que encadenó tres títulos de importancia creciente. El primero fue Destino oculto (2011), en la que acompañaba a Matt Damon en un thriller donde extrañas fuerzas controlan el destino del mundo. A ese título le siguió Looper (2012), la grata sorpresa que dio el director Rian Johnson al sub-género de los viajes en el tiempo tras dirigir varios proyectos independientes, y unos años después llegaría la superproducción Al filo del mañana (2014), donde acompañaría a Tom Cruise en una cinta llena de acción en su lucha contra una invasión extraterrestre.

En ese punto de su carrera Emily Blunt empezó a encadenar grandes éxitos ya fuese en pelis de acción como la intensa Sicario (2015), en películas de fantasía como Las crónicas de Blancanieves: El cazador y la reina del hielo (2016), en el thriller La chica del tren (2016) y en una de las mejores películas de terror de la década, la silenciosa Un lugar tranquilo (2018). Además, se enfrentó al difícil reto de sustituir a Julie Andrews como la institutriz más famosa de la historia del cine en El regreso de Mary Poppins (2018), musical en el que confirmaba el talento para el género que ya había demostrado en Into the Woods (2014), y que se convirtió en uno de los mayores éxitos de su carrera así como su sexta nominación a los Globos de Oro.



Chris Hemsworth

Chris Hemsworth es el único actor de esta lista que jamás ha sido nominado a un premio del calibre de los Óscar o los Globos de Oro, pero qué duda cabe que se ha convertido en uno de los actores más queridos por el público gracias al Universo Cinematográfico de Marvel, que catapultó su carrera al aparecer como el famoso dios nórdico en Thor (2011)Los vengadores (2012)Thor: El mundo oscuro (2013)Vengadores: La era de Ultrón (2013)Thor: Ragnarok (2017)Vengadores: Infinity War (2018)Vengadores: Endgame (2019)
Aunque evidentemente estas producciones han sido las más exitosas del actor, también ha protagonizado otras películas taquilleras que han acrecentado su fama entre el gran público, ya sea en producciones de fantasía como Blancanieves y la leyenda del cazador (2012) y su secuela Las crónicas de Blancanieves: El cazador y la reina del hielo (2016), o con la continuación de dos clásicos de los 80 y 90 en Cazafantasmas (2016) y Men in Black International (2019).

Eso no quiere decir que el australiano haya estado tocado con la varita mágica del éxito todos estos años. Como todo actor que comienza, las elecciones que ha tomado no siempre han sido las mejores, como liderar el remake de Amanecer rojo (2012), protagonizar la cinta de acción Blackhat: Amenaza en la red (2013) —a pesar de estar dirigido por el respetado Michael Mann— o hacer pequeños papeles en las comedias Vacaciones (2015) y Jay y Bob el silencioso: el reboot (2019). Por no hablar de dos películas que fueron directamente a DVD como son Ca$h (Cash) (2010) y Amor y honor (2013).

Sin embargo el actor ha demostrado que quiere ir un poquito más allá del típico taquillazo y se ha preocupado por hacer película más ambiciosas, aunque a veces solo resulten decentes, como la bélica historia situada en la guerra de Afganistán 12 valientes (2018) o la cinta de aventuras sobre la historia que inspiró Moby Dick en En el corazón del mar (2013), En ese aspecto sus mejores películas serían el original film de terror y comedia La cabaña en el bosque (2012), que es un título de culto; el estupendo drama que narra la rivalidad entre los pilotos James Hunt y Niki Lauda en Rush (2013) y el juguetón thriller Malos tiempos en El Royale (2018), donde se nota que disfruta a lo grande con el papel de cruel líder de una secta.



Saoirse Ronan

De uno de los actores más populares de la década paso a una de las intérpretes menos conocidas pero más sólidas del panorama cinematográfico: Saoirse Ronan. Con solo 12 años la neoyorquina sorprendió a todo el mundo por su papel en Expiación, más allá de la pasión (2007), por el cual consiguió su primera nominación al Óscar, y con menos de 25 años lleva ya acumuladas cuatro nominaciones a los premios de Hollywood, todo un prodigio que durante los últimos años ha estado involucrada en multitud de proyectos interesantes.
El proyecto con el que inauguró la década fue la última película del Peter Weir, Camino a la libertad (2010), una aventura sobre un grupo de presos que escaparon de un gulag en una larga huida que les llevo a la India y donde ella es la única miembro femenina del reparto. Si destacar en un reparto con nombres como Ed Harris, Colin Farrell y Mark Strong fue todo un reto no lo sería menos su siguiente película, Hanna (2011), una exitosa película de acción donde interpreta a una niña entrenada para matar y donde demuestra que es capaz de adaptarse a cualquier papel y género al que se enfrente. Volvería a evidenciar este talento dando vida a una vampira en Byzantium (2012), que suponía la vuelta a las historias de chupasangres del director de Entrevista con el vampiro (1994).

Aunque estas películas empezaban a componer una filmografía más que interesante, los tropezones habituales en la carrera de cualquier actor también aparecieron en esos primeros años de la década. Tras una comedia negra titulada Violet & Daisy (2011) —en la que volvía a interpretar a una asesina adolescente— se involucró en dos proyectos que intentaban aprovechar el éxito que atravesaban por aquel entonces las adaptaciones de novelas del género young adult primero con Mi vida ahora (2013) y poco después con La huésped (2013), que adaptaba una saga de la escritora de Crepúsculo. A pesar de ello ninguna de las dos películas cumplieron las expectativas que las productoras habían puesto en ellas y la actriz continúo su carrera con proyectos más independientes.

Aunque algunos de esos proyectos no tuvieran mucha repercusión como la primera película como director de Ryan Gosling Lost River (2014), el telefilm Stockholm, Pennsylvania (2015), el drama inglés En la playa de Chesil (2017) o la adaptación de Chéjov La gaviota (2018), los proyectos destacables empezaron a ser habituales en su filmografía.

El primer gran éxito sería El Gran Hotel Budapest (2014), la personal comedia de Wes Anderson que cuenta con un inmenso reparto y en la que Saoirse da vida a uno de los personajes más importantes de la alocada trama. Al año siguiente llegaría su segunda nominación al Óscar por el drama de origen irlandés Brooklyn (2015), que fue premiada como la mejor película británica en los BAFTA. Continuó su racha ascendente con el drama independiente sobre el paso a la madurez Lady Bird (2017) —otra nominación como actriz protagonista—, formó parte del elenco que dio vida a esa obra de arte en movimiento que es Loving Vincent (2017) e interpretó a María Estuardo en la histórica María, reina de Escocia (2018)

Para rematar la década volvió a colaborar con Greta Gerwig en Mujercitas (2019), nueva adaptación del famoso drama familiar escrito por Louisa May Alcott en la que da vida a la independiente Jo March, papel que le volvería a la llevar a los Óscars y le confirmaría como una de las mejores interpretes de su generación.



Cate Blanchett

La elegancia que trasmite la actriz australiana desde que se diera a conocer por su interpretación de Isabel I en Elizabeth (1998) sigue imperturbable 20 años después, con más de 40 películas a sus espaldas y 7 nominaciones a los Óscar.
Su aparición da un plus a cualquier producción en la que aparezca, por eso Hollywood siempre tiene las puertas abiertas para ella, y estos años ha dado buena cuenta de ello. Empezó la década trabajando con Ridley Scott, que intentaba repetir el éxito de Gladiator (2000) junto a Russell Crowe en una nueva versión del famoso ladrón inglés en Robin Hood (2010) y repitió con Peter Jackson retomando el personaje de Galadriel en El Hobbit: Un viaje inesperado (2012), El hobbit: La desolación de Smaug (2013) y El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos (2014). Fue villana en la película de acción Hanna (2011), en una de las primeras adaptaciones a imagen real de los clásicos de Disney, Cenicienta (2015), y como tal volvió a ejercer en la película más divertida del dios del trueno, Thor: Ragnarok (2017). Ayudó en The Monuments Men (2014) a rescatar las obras de arte que robaron las nazis, fue una de las miembros de la nueva banda de Ocean en Ocean's 8 (2018) y participó junto a Jack Black en la adaptación de un libro infantil en La casa del reloj en la pared (2018). En total más de 5000 millones recaudados con estas películas.

Sin embargo donde Cate Blanchett ha desplegado todo su arsenal interpretativo durante estos años ha sido en producciones más independientes, por la que ha sido nominada a multitud de premios. Entre ellos el Óscar, que se llevó a casa por su estupenda interpretación en la tragicómica Blue Jasmine (2013) de Woody Allen. También estuvo nominada por el melodrama dirigido por Todd Haynes Carol (2015), donde da vida a una elegante mujer de los años 50 que se enamora de una joven dependienta, y obtuvo una mención en los Globos de Oro por su papel en Dónde estás, Bernadette (2019) de Richard Linklater. Además también apareció en dos de tres películas que Terrence Malick dirigió sin apenas guión durante los últimos años, Knight of Cups (2015) y Song to Song (2017).

Fuera de esos reconocidos directores la actriz también ha trabajado en otras producciones modestas como The Turning (2013), una producción australiana que adapta diversos relatos de un reconocido escritor de las antípodas; La verdad (2015), un drama sobre la productora del famoso programa 60 minutos que investigó a Bush previo a su reelección en 2004 y Manifesto (2015), una obra alemana donde da vida a 13 personajes diferentes en respectivos monólogos sobre variados manifiestos políticos y artísticos.




25 Películas de los 25 actores más importantes de la década
Como es habitual termino el artículo haciendo una selección de las películas donde más han destacado los intérpretes mencionados en esta lista, nombrando una película por intérprete. En caso de que queráis conocer más las filmografías de estos 25 actores durante los últimos 10 años he creado una lista de Filmaffinity con todos sus trabajos ordenados por orden cronológico para cada actor.


Drive (2011)
Warrior (2011)
La noche más oscura (Zero Dark Thirty) (2012)
El lado bueno de las cosas (2012)
Los miserables (2012)
Rush (2013)
Blue Jasmin (2013)
12 años de esclavitud (2013)
El lobo de Wall Street (2013)
The Imitation Game (Descifrando Enigma) (2014)
Interstellar (2014)
La teoría del todo (2014)
Nightcrawler (2014)
Marte (The Martian) (2015)
Mad Max: Furia en la carretera (2015)
Sicario (2015)
La ciudad de las estrellas (La La Land) (2016)
La llegada (2016)
Logan (2017)
Ha nacido una estrella (2018)
Joker (2019)
Érase una vez en... Hollywood (2019)
Ford v. Ferrari (2019)
Historia de un matrimonio (2019)
Mujercitas (2019)





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Tras el repaso a los actores y directores más destacables de los últimos años continuaré analizando la década repasando las películas género por género, empezando con el terror aprovechando que se acerca Halloween.